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Bajo el sol de la Toscana

Hay películas, o libros, como el de Misión Olvido, que nos recuerdan que no importa la edad que tengamos, que la vida puede no ser perfecta, que los sueños no se cumplen del modo en que los esperamos, pero aún así, es posible ser feliz.
Películas, como libros, que nos demuestran que hay decisiones aparentemente alocadas que son impulsos de nuestro interior por cambiar nuestra vida y darle una oportunidad a algo que soñamos y que se materializará en algo que nunca pudimos soñar. Porque la vida real es diferente. Decisiones espontáneas que en un momento nos pueden cambiar la vida, por coger un tren en marcha o dejar que se aleje. Personas que son las que dan sentido a las cuatro paredes de una casa o a los paisajes de un lugar. Momentos en los que, sin saberlo, necesitamos un cambio radical, y nos agarramos como a un clavo ardiendo a la primera oportunidad que se nos presenta, sin saber todavía las penurias que ello nos hará pasar, ni las recompensas que obtendremos.
Películas o libros que nos recuerdan que vale la pena vivir cada momento porque nunca sabemos cuándo pueden acabar. Que hay que sonreír cada día, que hay que querer a los que nos quieren, dar amor y estar ahí para ayudar a los amigos, incluso a los que todavía no sabemos que son nuestros amigos, amor desinteresado que tarde o temprano nos será devuelto de una manera o de otra. Que hay que dar para recibir.
mision-olvido

Hay libros, como películas, que nos llevan a recorrer lugares remotos que de otro modo desconoceríamos. Misiones olvidadas a las afueras de San Francisco o lugares como Pusitano, en Italia, tan bellos que no tienen nada que envidiarle a Cinque Terre. Momentos que en lo absurdo y lo extraño pueden llegar a ser divertidos. Relaciones internacionales en las que siempre hay un juego extraño de impresiones lingüísticas y culturales, tan magnífico, tan único, tan bello.
Hay libros y películas que nos ayudan a soñar, y canciones que nos acompañan en ese sentimiento.

Ya hace tiempo que puse otro post con mis propuestas al Parlamento Europeo y al gobierno español de entonces a través de la Plataforma Democracia Real Ya, aunque ahora mismo no encuentro dicho post, ya tiene su tiempo.

Los tiempos han “cambiado”, sí, entre comillas, porque especificar si para bien o para mal es algo un poco “subjetivo” en estos tiempos. Macroeconómicamente hablando, algo hemos solucionado de la crisis, por lo menos se empezó a controlar; pero por lo demás, en el día a día de calle y de realidad la situación de los españoles ha seguido empeorando en términos de desempleo, desahucios y desgracias varias.

Llevo mucho tiempo sin poner un post de opinión de los míos sobre lo mal que va el país y sobre todo qué se me ocurre que habría que solucionar (soy una política frustrada, claramente xD). Pero hoy se me ha venido la inspiración y me apetece compartir algunas ideas para solucionar la crisis real. Claro que varias de ellas, quizá todas, son un poco utópicas, pero de sueños también e vive.

1) Recortar un 60% de la plantilla de políticos entre administraciones, asesores, consejeros y otros enchufados directos del partido. Recortar un 40% el salario de los restantes, suprimir las dietas, cambiar los coches oficiales por propios y reducir las pensiones vitalicias a un máximo de 5 años, o antes si el ex-político encontrara un trabajo antes.

2) Bajar los impuestos de IVA, IRPF, IBI, etc.

3) Subir a 800 euros el salario mínimo interprofesional y a 560 el mínimo de los contratos en prácticas, y obligar a dar de alta en la Seguridad Social a todos los trabajadores en prácticas por cuenta de la empresa.

4) Reducir el impuesto de alta de autónomos a un mínimo de 20-50 euros al mes, con posibilidad de aumentar dicha cantidad a partir de los 700 euros mensuales de ingresos declarados.

5) Eliminar a todos los políticos de bancos, de la justicia, de los sindicatos y de cualquier comité evaluador.

6) Establecer un tope salarial del presidente de cualquier entidad bancaria o empresarial que en ningún caso supere el 10% de los ingresos de la entidad por el motivo o procedencia que sea, y que el resto de empleados no pueda superar un tope salarial del 5% de los ingresos similar al patrimonio mencionado.

7) Que la contribución a la investigación y a una ONG del tipo que sea a elegir por el firmante sean de obligado cumplimiento en la declaración de la renta, en función de las ganancias, un porcentaje simbólico del 1%.

8) Que metan en la cárcel sin opción de fianza pero con multa obligada por valor de al menos un 30% de lo robado a todos los ladrones corruptos de este país, independientemente de su posición política.

9) Que los bancos ofrezcan créditos y que el Gobierno ofrezca incentivos para crear empresas y contratar, mediante subsidios durante los tres primeros años, a cuantos trabajadores requiera la empresa para empezar a funcionar.

Y 10) Que las grandes empresas paguen más impuestos que las pequeñas empresas, de acorde a un 25% del tamaño y ganancias totales de la empresa en ambos casos.

Como dije, llevaba mucho tiempo falta de ideas, y aunque por desgracia las otras siguen sin pasar de moda, creo que convenía actualizarlas de acorde a los tiempos.

Una última: la verdadera ley de educación pasaría por aunar las ideas de exigir mayores esfuerzos con mantener la ausencia de religión, reducir en vez de aumentar el numero de estudiantes por aula, prejubilar a todos aquellos profesores mayores de 63 años que ya no están interesados en reciclarse y convocar oposiciones de nuevo profesorado cualificado. En cuanto a la sanidad, diez tantos de lo mismo, y en ambos casos luchar por mejorar la calidad de la pública frente a la privada. Ah, y mejorar las condiciones de trabajo en general, en todas las profesiones, sobre todo a la hora de compaginar y ser flexibles con las bajas por maternidad, enfermedad, etc. Lo de comprobar si las bajas están compradas me parecía una idea genial, aunque no sé muy bien cómo se hará… Y ya por último, sí que sí, obligar a las empresas a pagar las horas extra a todos los trabajadores o echar el cierre antes de tiempo y a mejorar la productividad en las horas de trabajo. Es lo que nos diferencia de Alemania en realidad.

Pues con esto os dejo. Confiando en que a alguno le dé por pasar y copiar alguna idea…

ESPAÑA vive atrapada entre la resistencia de Rajoy y la debilidad de Rubalcaba. Aunque el bipartidismo pasará una temporada en la reserva según las últimas encuestas, los emergentes -IU y UPyD- no aportan nada que no exista ya. Cayo Lara mama del vetusto y trasnochado PCE, y Rosa Díez no es precisamente una outsider. Una vez más, nuestra invertebrada sociedad civil se muestra incapaz de articular un movimiento transversal que absorba el descontento popular y ofrezca al votante una alternativa despojada de los vicios de la militancia y, sobre todo, de la errónea creencia de que las ideologías democráticas del siglo XX son el único jarabe contra los problemas del siglo XXI. 

De no cambiar las inercias políticas, en el mejor de los casos, el Congreso se atomizará y la cultura del consenso será parcialmente rescatada, porque el consenso en España no es sinónimo de unidad de convicción o conveniencia sino de mayoría parlamentaria interpartidista. Con el brío del bisoño Madina o del curtido López, los socialistas salvarían los muebles y pactarían con IU y, quién sabe, UPyD. Crucificado por la gestión de la crisis y la subida de impuestos más fiera de la historia, el PP tal vez conserve suficiente aliento como para volver al regazo nacionalista -si el regazo nacionalista no se independiza antes-. 

Pero, ahondando en la filosofía yiddish, que es la filosofía del pesimismo congénito, aún existe un escenario peor. Porque es factible que el 15-M y sus satélites de indignación sí se transmuten en una lista electoral. Y entonces comprobaríamos cómo el español es un tipo de natural inmovilista, poco dado a experimentar con camisetas de otros equipos. Italia desmontó su mala fama con la eclosión del M5S, aunque después lo estropeara al malgastar tantísimos votos en pro de la antipolítica, curioso camino hacia ninguna parte si se atiende a la indiscutible verdad de que sólo ateniéndose a las reglas del juego se transforma el juego mismo. 

Creer que el pueblo tiene el poder para mejorar un país es utópico. Al menos aquí. El hispano, por continuar con la autopsia sociológica, siempre ha preferido la voz autoritaria al peso de la libertad. Contar con un líder, sea héroe, villano o santo, exime de la responsabilidad del pensamiento propio y enriquece la cultura del quejido por el error ajeno, que es lo que mejor se nos ha dado desde que somos nación. España desperdicia su enésima bala y lo hace con culpabilidades concurrentes: culpables son los políticos y sus asentamientos; los malos empresarios del pelotazo y la estafa; esa Iglesia católica que languidece en Europa a golpe de escándalos y mensajes oxidados; los ciudadanos y su arcoiris de defectos: envidia, abulia, miopía, conservadurismo e individualismo, por citar algunos de los colores habituales. 

Otra España es posible, claro. Sólo habría que recuperar la frase que Machado dedicaba a los sevillanos y adaptarla a todos los españoles. E incluso así, dos o tres siglos después, lavada la sangre y fagocitados los apellidos originales, todo volvería a ser igual. Pura magia. De la negra.

Original.

Si existe un Camino de peregrinación “del norte” (más bien dos, el francés desde Roncesvalles y el del Norte), en Andalucía tenemos nuestro propio camino de peregrinación, probablemente el más importante de toda la región y del sur de España. Aunque hay romerías por muchos lugares de España, la que empieza hoy es una de las más importantes, quizás por su popularidad, quizás por lo original y único de ella.

La Romería del Rocío debe su nombre a la Virgen pequeñita de una ermita almonteña (región de Huelva) que es motivo de dicha adoración y peregrinación. Aunque no pueda ser comparable en tamaño o popularidad al Camino de Santiago, apóstol patrón de España y camino de peregrinación de gran renombre en toda Europa, la Romería de El Rocío es una fiesta de interés turístico nacional desde 1980 y, con motivo de su Año Jubilar 2012-2013, tiene como intención expandirse a toda Europa o, por lo menos, llegar también a Francia.

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Esta es la ermita.

La Romería del Rocío tiene lugar unas semanas después de la Feria de Abril sevillana, concretamente empieza el Domingo de Pentecostés. A esta Romería se suman Hermandades (y otros grupos de gente que se inscribe para hacer el camino) de toda España, aunque principalmente de la provincia de Sevilla, Cádiz, Huelva o Badajoz, aunque los hay que vienen desde más lejos como Barcelona o San Sebastián, entre otros. El camino se realiza, y esta es una de las curiosidades o particularidades de esta Romería: a pie (lo normal), a caballo, en carretas o en coches de caballos.

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En estos carromatos la gente suele llevar lo necesario para el camino de peregrinación: comida, bebida, tiendas de campaña y pueden llevar otros utensilios como sillas, mesas… al fin y al cabo, el camino es largo y hay que ir parando por el camino, entre otros lugares, por el Parque Nacional de Doñana.

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Esto es lo que ocurre cuando llegan los peregrinos al Rocío. Y es otra cosa que hace única esta romería. En el norte, la gente va llegando ordenadamente a la Catedral de Santiago y le da un abrazo al Santo y pide el papelito. Aquí, la gente se apunta para hacer el camino o va con las familias, amigos… y, cuando llegan todos, pasan una noche y luego el mogollón de gente se agolpa en la ermita: los que están más cerca de la Virgen luchan por saltar la reja y los primeros que lo consiguen la sacan del templo llevándola como una procesión de Semana Santa mientras el resto de la multitud hace lo imposible por acercarse a tocarla. Enteramente, es como una peregrinación de la Meca pero más a lo loco si cabe. Ahí puede pasar de todo.

En cualquier caso, a los fieles del Rocío su Virgen les da la vida y, cada año, hacen el camino para vivir esta bendita locura. Concluyo el post con una de las muchas canciones dedicadas a esta virgen que da nombre a muchas mujeres de Andalucía: por ti, Rocío, y por tu Año Jubilar.

Esta semana empiezan las romerías… así que desde aquí solo me queda desear ¡buen camino! ¡y buena suerte con el tiempo!, que falta va a hacer…

El paro español está llegando a límites insospechados, está a la cabeza de Europa (sí, hemos vuelto a superar a Grecia, Portugal, Italia y todo el que se nos ponga por delante): hemos llegado a la escalofriante cifra de 6.000.000 de parados en un país de 47.000.000 de habitantes (aproximado, que yo no sé las decenas de miles), lo que viene a ser el 27,16% de la población activa. Esto significa que, aproximadamente, algo más de 1 de cada 4 personas con capacidad de trabajar y cotizar para levantar el país no lo está haciendo y, por el contrario, algo más de la mitad de ellas está cobrando algún tipo de subsidio (hay unas dos millones de personas que no lo cobran, lo que significa que cuatro millones están cobrando de lo que trabaja el 72,84% de población activa).

Si nos centramos en los más desfavorecidos, los dos millones (aproximado, siempre) que no recibe dinero del Gobierno ni tiene trabajo, ¿cómo viven? En la más humilde pobreza, sí, pero ¿en la calle? En los últimos 2-4 años el número de personas desahuciadas ronda el millón y pico de personas. De todas estas, se ignoran cuántas han vuelto a casa de sus padres, cuántas están viviendo de la caridad de Cáritas y otras organizaciones, cuántas han decidido “okupar” otros pisos vacíos (o incluso el suyo propio) y cuántas (las menos) se han visto abocadas a vivir en la dura calle. Tampoco conozco cifras exactas, pero seguro que Cáritas y otras ONG mueven parte de ellas, el número de personas que se han visto obligadas a depender de comedores sociales (aproximadamente un millón de personas depende de Cáritas, la ONG de la Iglesia Católica española). Además, los colegios públicos han ido creando una campaña extendida por el país para dar de comer gratis a todos aquellos niños que, de otro modo, no tendrían para comer. Y también hay personas que rebuscan en la basura, aunque dudo que sea para comer, también los habrá. Esta es la cara más amarga y más dura de una crisis que ha sumido a España en unos límites de pobreza desconocidos desde hace décadas.

Sin embargo, hay otras versiones de las cifras de parados. Un país con 6 millones de parados de verdad dudo que se sostuviera como se sostiene España, sinceramente. Desconozco cifras, nuevamente, pero dentro de esos 6 millones de parados la mayoría está cobrando subsidios y ayudas para sobrevivir, y los que no lo cobran del Gobierno lo cobran de las ONG, tienen oportunidades de comida y alojamiento mucho más baratos (si no, no sería posible vivir con unos 500 euros como mucho) y también tienen acceso a formación y prácticas gratuitas que, nunca se sabe, se dice que pueden conducir a una oportunidad laboral (aunque rara vez llega).

parados

La otra versión de parados es la de todos aquellos que, aún estando declarados como dados de alta en las oficinas de desempleo (el INEM), en realidad están trabajando en negro o, en el supuesto más legal, con unas prácticas que no dan derecho a cotizar (los estudiantes). Insisto en lo de desconocer cifras, pero conociendo como conozco la picaresca española (qué gran invento de palabra el del creador de Lazarillo de Tormes, “picaresca”, y cuán aplicable y único en nuestro país), haría una aproximación de que, de 6 millones de parados, aproximadamente la mitad está trabajando sin declarar, tenga subsidio o no. Y, es más, algunos (¿cientos? ¿miles?) de ellos son emigrantes que están trabajando y cobrando bien en otro país (de la Unión Europea o de donde sea) mientras siguen dados de alta en el paro español.

Lo dice una que lleva desempleada desde hace mucho y no ha tenido oportunidad de cotizar en su país todavía, y sin embargo nunca para quieta y sí, aunque poquísimo, algo llega a cobrar algún que otro mes, y conoce a muchos que cobran bastante mejor sin cotizar y dados de alta en el paro. Es la corrupción y la picaresca española, lo que conversaban estos dos amigos, los listos del país son aquellos que están dados de alta en el desempleo para cobrar subsidio mientras siguen trabajando porque así se llevan más dinero o, más bien, porque sus jefes no les quieren dar de alta para ahorrarse el dinero (que la gente en realidad está desesperada por cotizar desde que dijeron eso de cotizar 35 años y jubilarse a los 67).

Hay mil maneras de engañar al Estado, muy especialmente si no haces Declaración de la Renta porque nunca has llegado a cobrar el mínimo de 22.000 euros al año (se puede vivir con 12.000 euros en este país, y además la gente no declara la mitad de lo que gana porque hay maneras de cobrar en negro o por partes) y decides no darte de alta de autónomo por cada 100 o 200 euros que cobres porque estarías pagando más dinero del que cobras (aunque los menores de 30 solo pagan 50 euros los seis primeros meses si se dan de alta de autónomos por primera vez). Ya puse en otro post que una de las frases clave de este país es “hecha la ley, hecha la trampa”, y sí, esto no solo se aplica a los políticos, también a la calle. Los listos siempre encontrarán la manera de escaquearse, y es muy fácil ser listo, sobre todo porque con las medidas austeras del Gobierno es la única manera de cobrar algo y no perder dinero y lanzarse a la quiebra absoluta y la pobreza.

Pero no, de esos seis millones de parados les prometo que la gran mayoría no está en su casa echando currículum y sentado en el sofá esperando que lo llamen. Seguro que la mitad está dando el callo trabajando varias horas todos los días o estudiando sin ver un duro, pero tiene lo suficiente (o vive en casa de sus padres, con gastos mínimos) para llegar a final de mes. Justito, pero se llega. Porque si de veras tuviéramos a seis millones de personas sin hacer absolutamente nada, este país se iría a la mierda.

No: una mayoría de estos parados sigue formándose y trabajando, aunque no quede registrado en ningún lugar más que en el currículum, y muchos de ellos sale al extranjero a buscar trabajo. Esa es la realidad: no la de 6 millones de personas muertas de risa en casa esperando que un día salga el trabajo de su vida. ¿Parados? ¿En sentido literal? Nunca… Más vale inventar mil cosas, pero yo no podré estarme quieta nunca, y no, tampoco soy de las que sale a manifestarme a la calle y luego se pasa los días en el sofá: prefiero moverme, trabajar de lo que sea aunque cobre poco, formarme, conocer gente y no parar. Porque parado no tiene sentido literal.

Creo que ya ha quedado claro hace algún tiempo que no me gusta el PP ni el PSOE, que a los dos les puedo encontrar los puntos débiles y los fuertes. ¿Que no debería hablar de mi visión política? Por eso este blog es “anónimo”, aunque alguno que otro ya me conoce y cree ser capaz de conocer mi ideología política juzgándome a través de otros comentarios. En fin.

Casi 4 décadas han pasado (se dice pronto, ya vamos camino del medio siglo y yo en cualquier caso todavía no había nacido ni estaba cerca de ello) desde que murió Franco. 4 ajetreadas y democráticas décadas de muchos cambios hacia la libertad.

Los partidos políticos de siempre siguen como en la anterior democracia monárquica, la de principios del siglo pasado, el siglo XX (muchas cosas han ocurrido desde entonces: una dictadura de 9 años, una república democrática de 5, una guerra de 3 y una dictadura de 36 años). Este era, como el de hoy casi, un sistema caciquil donde gobernaba ora el partido de derecha (hoy centro-derecha o como lo quieran llamar) ora el de izquierda (hoy centro-izquierda o como lo quieran llamar), y entre medio uno y otro se untan con el dinero del pueblo. Quiero creer (no hay forma de saberlo) que el actual sistema sea algo mejor, más democrático que entonces. De todas formas, el resultado desde los 80 es el mismo: o gobierna uno o bien gobierna el otro.

Wyoming dice que qué casualidad que no haya en España un partido de extrema derecha, y alude a que el PP es ese partido (¿en serio? Sí hay partidos de extrema derecha, como uno de la Falange, y el PP no tiene ni color con ellos). La declaración se cae por su propio peso: el PP acepta a homosexuales e inmigrantes, permite que se critique a la Iglesia y a la Monarquía, no da poder al Ejército. Está cerca o tiene buena (más bien mejor) relación con esos tres organismos que la relación que tiene el PSOE, ideología mediante, pero de ahí a ser la “extrema derecha” o los “fascistas”, intolerantes que se deshacen del enemigo (el que es diferente por razones de ideología, color, sexo, religión…) mediante la fuerza (militar) dista mucho. El PP en ese sentido es bastante tolerante: respeta las ideologías y las diferencias y su único medio de ataque es económico, un reparto de riqueza que les beneficie a la larga a ellos a través de un sistema económico estable.

Sin embargo, esa intolerancia hacia las personas de diferente ideología es perfectamente compatible con la defensa de libertades y valores a viva voz para los comunistas y socialistas. Es algo que siempre me ha costado entender: tanta hipocresía. A lo largo de los años me he convencido: cuanto más populista radical hable el que está en la tele o en el mitin, peor: ese está cobrando un sueldo que yo no veré en diez años para decirle a la gente que el PSOE o IU o UGT o CC.OO. hará valer nuestros derechos y que repartirá la riqueza… O que deberíamos respetar los derechos de libre pensamiento de todos, excepto el de los “fascistas del PP”, por supuesto, a esos hay que insultarles y pegarles. Viva la libertad, la tolerancia y la democracia.

Pero continúo con Wyoming, porque este discurso tiene mucha miga. Dice que el PP se dedica a privatizar empresas para colocar a los de su partido. Que Repsol o Telefónica deberían ser empresas públicas. Amigo mío, ¿de veras crees que si esas empresas estuvieran todavía en manos públicas (es decir, en manos de los altos cargos del PSOE, que ellos no son mancos y hacen lo mismo que el PP pero con dinero publico, que es peor, y sin rendir cuentas de morosidad a alguien, que es más fácil pasarle la deuda al PP), de veras crees que si estas empresas fueran públicas y en manos del PSOE, seguirían vivas como hasta ahora? No. Es más probable que estuvieran en un agujero negro cual Bankia.

Otro detalle curioso: mientras el PP se ha recortado en personal, sueldo, gastos, administraciones y coches oficiales, en Andalucía han creado nuevos puestos de Administración para el PSOE (así, en plena crisis) mientras alegan que las medidas de recortes (que están aplicando ellos por libre para conseguir dinero para crear estas administraciones y seguir colocando gente de su partido y cobrando sueldos) son culpa del odiado PP, que lo reclama desde Madrid. Claro, bonito, tú sigue creando deuda y echando culpas al PP, es lo que siempre te ha ido bien. Lo de que te siga funcionando es lo que no termino de entender, pero en fin…

Pero aún así, pasará medio siglo y a los de los partidos de izquierda nunca les quedará otro recurso para apelar a la población que hablar de Franco. Triste historia. Triste. Hace tanto que pasó…

Y eso que tenemos corrupción en ambos bandos y que, con todo, el PSOE perdió votos por no querer perderlos. Sí, sí: no querían recortar y no les quedaba otra para resolver la crisis, así que esperaron tres años a que ganara el PP para que resolviera la crisis en un par de años y mientras tanto ellos salir a la calle a denunciar las medidas de recorte y subidas de impuestos que nos han sacado de la crisis como ellos no pudieron ni supieron. De todas formas, España es muy previsible, y en el próximo mandato, curada la crisis o a medio curar, con líder serio del PSOE o sin él, los socialistas volverán a ganar. Y seguirán gobernando hasta que vuelvan a llevarnos a la ruina. Porque así es este maldito país: enfermo, anclado en el pasado, en los mismos odios de los izquierdistas hacia Franco y su desahogo en un partido de corruptos y payasos, que prometen muchas libertades y conceden pocas alegando, cómo no, que la culpa de todo la tienen los del otro bando o el hombre que lleva muerto desde hace 38 años. Hasta los … ya de que no existan gobernantes (ni candidatos) “hombres” capaces de solucionar los problemas por si mismos sin criticar al de enfrente. Porque no, el del PP tampoco tiene lo que tiene que tener cuando no deja de excusar sus medidas de reajuste social y división de clases con que el PSOE dejó una deuda que hay que pagar. Sí, dejó deuda, pero hay otras maneras de recortar. Qué lástima que el PSOE no tuviera los h… de recortar y el PP no sepa recortar como debe; qué vergüenza que entre los dos se sigan llevando dinero y permitiendo injusticias (el PSOE solo las critica de boquilla en su mayoría, para ganar votos, sin promesas firmes) y que ninguno sea capaz de superar los odios ideológicos. Conclusión: a ver para cuándo tenemos a políticos decentes y del presente, que falta le hace a este país para superar esta maldita enfermedad histórica.

Recomiendo mucho ver este vídeo porque es curioso y divertido, aunque a ratos se pasa un poco, como lo que traen siempre las generalizaciones.
No voy a declarar ahora que esté a favor de Cataluña cuando tantas veces mis posts han sonado más a “catalanofóbica”, pero la verdad es que tampoco me declaro lo segundo xD Soy andaluza y española, española y andaluza, y bueno, creo que no tengo ninguna manía especial a los catalanes pero también es cierto que, por lo general, no me suelen caer demasiado bien. Lo dicho, ya estamos generalizando: ni todos los catalanes son odiosos, ni todos los catalanes odian España, ni todos los españoles somos catalanofóbicos, ni todos los andaluces somos catalanofóbicos, ¿capito?

Pero en el trasfondo de todo este asunto… hay un origen. Origen basado en estereotipos, en la historia, y también en la influencia de los medios de comunicación, todo un conjunto. Hay que reconocer que en España lo bueno no sé, pero lo malo que te reconcome se mama mucho de padres a hijos, por eso hay tanto republicano por ahí, algún que otro falangista, gente independentista y otros que defienden España a capa y espada, gente que defiende los toros y otros que están en contra, gente que defiende a la Iglesia y su labor y otros que quemarían a todos los sacerdotes y atracarían las Iglesias. Cada uno mamó de su bando y se ha convertido en sus padres y, con todo esto, lo que vengo a decir es que la ideología es algo que, lamentablemente para repetición eterna de nuestra historia, se pasa de generación en generación. No significa que seamos idiotas que no sepamos pensar por nosotros mismos, pero es cierto que las cosas se van contando de padres a hijos y que los padres son siempre el mayor modelo a seguir (aunque siempre hay hijos que se rebelan), y quieras que no dejan una influencia en nosotros que el tiempo se encarga de corroborar y afianzar en nuestras cabezas a partir de experiencias propias. Significado: vamos a los sitios con ideas preconcebidas y vemos lo que queremos ver. ¡Menuda novedad!

Pero bueno, que me lío. El origen de la “catalanofobia” que denuncia esta chica andaluza en su región tiene un origen histórico, y no me refiero precisamente a la Revolución Industrial en Barcelona, aunque ciertamente influye en esta historia. A mediados del siglo XX, y más concretamente la década de los 60, cuando el régimen de Franco empieza a “democratizarse” o hacerse un poquito más llevadero en ciertos aspectos, la economía española empieza poco a poco a crecer, y la ciudad que más se beneficia en la época es Barcelona. Como en Cataluña nunca han estado contentos con lo que tenían y tienen un poder de persuasión para el organismo central español bastante superior al de otras muchas comunidades de España, la comunidad empezó ya a pedir por aquel entonces. La consecuencia es que, por H o por B, el hecho histórico es que durante esa época en Andalucía (y en otras regiones, pero principalmente Andalucía) se cerraron varias decenas de empresas que fueron a abrir a Cataluña, y con ellas, naturalmente, se fue la mano de obra.

La consecuencia de esta inmigración tan enorme de obreros andaluces crea un enorme complejo a la región sureña, que se siente desde entonces enfadada con Cataluña por llevarse su mano de obra y sus fábricas, que daban mucha riqueza a la región, mientras que Cataluña se enriquecía cada vez más (hoy en día sería más bien envidia). No obstante, la convivencia entre unos y otros en la región, dentro de la diferencia de las clases sociales como puede ocurrir en otros lugares, se vuelve más difícil cuando en los 90 llegan al gobierno regional catalán los primeros partidos independentistas, que deciden imponer el catalán como lengua oficial de escolarización y de administración de la región. Si bien esto tiene una razón lingüística (y política) de peso, como es preservar el uso de un idioma de otro modo minoritario y que de esta forma se convierte en unitario de la región; es algo que indiscutiblemente fastidia a los inmigrantes de otras regiones de España, concretamente aquellos que consideran que, perteneciendo como pertenece Cataluña a España, sus hijos deberían poder aprender 100% en español y ellos no tener que utilizar el catalán para nada.

Naturalmente, aunque no sea tema diario en las mesas andaluzas ni de otras regiones de España, este “fastidio” o conflicto lingüístico, que se conoce más de oídas a partir de terceros que a partir de experiencia propia (lo dicho, el estereotipo y los medios de comunicación, que hacen mucho daño, y el boca a boca que siempre distorsiona), crea cierta tensión entre algunos españoles (y, principalmente, andaluces) y algunos catalanes.

Además, para afear aún más las cosas, está el estereotipo de los andaluces, que en Cataluña quizás se comparte más que en otros lugares. Curiosamente, como ya se ha dicho en la historia, los andaluces (y otros inmigrantes de otras regiones de España) fueron los que sacaron adelante la industria catalana en las décadas de crecimiento de la segunda mitad del siglo XX (y, a día de hoy, sigue habiendo muchos andaluces que emigran a Cataluña); y, sin embargo, sigue extendido el estereotipo de que los andaluces son unos “vagos”, que “no saben hablar” o que “qué gracioso es su acento, jiji, jaja” y otros comentarios del estilo. Probablemente, esto tiene origen en la consecuencia típica de “xenofobia” que se produce cada vez que se recibe a un gran número de inmigrantes, más si cabe cuando esta región siempre se ha auto-considerado diferente o separada de España de alguna manera, es decir, que no veían a los andaluces como personas del mismo país sino como un puñado de vagos inmigrantes muertos de hambre que venían a quitarles el trabajo (los típicos estereotipos del inmigrante).

En cualquier caso, quede aclarado el origen. Y, si alguien tiene algo que objetar, que lo diga que no tengo nada en contra, siempre que sea sin insultar, por favor.

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