¿Por qué nos importa tanto el color?
Este artículo me ha iluminado.
Me ha iluminado. Porque en el fondo, los europeos somos estúpidos, muy estúpidos, por no darnos cuenta de que, en realidad, también somos racistas, y unos enormes hipócritas. O a lo mejor no. Algunos sí son racistas reconocidos, y algunos creen de corazón que el color de la piel no importa. Porque es verdad, no importa en absoluto.
Y sin embargo, importa.
Porque, socialmente, sí importa. Igual que tener una minusvalía, que ser ciego, que ser sordo, que estar en silla de ruedas. Igual que ser discapacitado, o vegetal, y depender de alguien toda tu vida. Igual que ser de una religión o de otra. Igual que ser de un país o de otro… El color importa.
El color importa porque, nos creemos, denota un origen, un estatus social. ¡Qué ilusos!
El caso de los americanos, y sobre todo los estadounidenses, es algo especial, porque sus antepasados (nuestros antepasados) USABAN a negros traídos de África, y los que los usaban eran europeos blancos. Hubo una guerra civil de por medio, leyes y avances, pero cambiar la mentalidad de un colectivo que ha sido el dominante y ha visto a los negros como escoria durante 4 siglos no se borra en un siglo, ni en medio, ni en dos. Los tiempos cambian, las generaciones jóvenes vemos el mundo de otra manera, pero el legado continua, lo queramos o no. Para bien o para mal, el negro siempre se sentirá humillado por el blanco, lo quiera o no el blanco, y el blanco una de 3: sentirá desprecio por el negro, sentirá odio porque consiguió ese poder que no le quería otorgar, o le dará pena.
En Europa eso se reduce a lo tercero, aunque alguno hay quien piense como el primero. La mayoría ha visto a los negros siempre lejos… Y cuando lo ha visto cerca, ha surgido el primero: el desprecio; o el tercero: la compasión.
Seamos honestos con nosotros mismos y reconozcamoslo: así es como lo vemos. En el fondo, muy en el fondo, y aunque queramos pintarlo todo de multicolor, el corazón nos esta gritando: quiero ayudarle. Y eso nos ciega, nos obnubila… No nos deja ver que el negro que llego aquí puede que necesite ayuda… O puede que no. Puede que viva bien, que sea feliz o que no, que nos necesite o que no, pero eso no esta en el color, esta en otro tipo de detalles. Fijemonos por ejemplo en la situación, en su ropa, donde esta, como se comporta… ¿Acaso no existen pobres, rateros, racistas, delincuentes… blancos? Claro que sí. ¿Acaso no puede haber blancos pobres en la indigencia? Los hay a patadas. ¿Y negros ricos y educados? ¿Por que eso nadie lo contempla?
Es extraña esta sociedad en la que vivimos. Pero de una cosa estoy 100% segura. Esta anécdota se produjo así porque había un negro. La mujer blanca sentía compasión del negro. Y el negro, que es bueno, comparte su comida. Un blanco la hubiera podido mandar a la mierda: el negro no, porque a lo mejor pensaba que, si lo hacia, estaría siendo racista, o por vete a saber la razón que le rondaba por la cabeza.
Me llega a pasar a mi, y esto es lo que hago al darme cuenta: pedir mil perdones y ofrecerle que compartamos mi bandeja.
Fin de la historia.
